La UJCE, en defensa del centro social La Casika

El centro social okupado y autogestionado La Casika se encuentra al borde del desalojo, lo que sitúa a esta okupa en uno de los peores momentos de su historia tras 16 años de actividad en el municipio madrileño de Móstoles.

Desde hace ya varios años, La Casika ha sido objeto de todo tipo de boicots por parte del Ayuntamiento y la Policía, que no pueden tolerar que exista en la localidad un centro alternativo hecho por y para el pueblo. Tras varios procesos judiciales abiertos, La Casika se enfrenta actualmente a dos procedimientos: uno que solicita el fin de sus actividades y otro por el cual debe ser desalojada y devuelta a sus propietarios legales -que actúan alentados por el Ayuntamiento-.

Esta lamentable situación adquiere mayor gravedad por el hecho de que la demanda que va por vía civil recae sobre dos compañeros a los que, sin un criterio claro, la Policía hace responsables del funcionamiento del centro. Estas dos personas tendrán que pagar 18.000 euros a modo de fianza para poder defenderse en el juicio y responder así por los “frutos percibidos y los daños causados” debidos a su actividad.

La situación es absurda a todas luces porque, en primer lugar, result a harto complicado atribuir a individuos concretos la responsabilidad del funcionamiento de un centro que se gestiona de forma asamblearia; en segundo lugar, porque el cálculo de los “daños” sólo puede responder a una arbitrariedad, si se tiene en cuenta que nadie ha entrado al centro para realizar un peritaje pormenorizado; y en tercer lugar, porque, lejos de haber dañado el inmueble, la gente que desde hace años saca adelante el centro no ha hecho sino adecentar un lugar que se encontraron abandonado y medio derruido.

Con esta situación, la ciudadanía de Móstoles, y en especial los movimientos sociales, nos encontramos ante la pérdida de un lugar de encuentro, de lucha y de ocio alternativo. En un contexto en el que las élites económicas y políticas roban al pueblo a manos llenas, la represión del Estado cae, una vez más, contra personas cuyo único delito es organizarse e impulsar espacios sociales y culturales alternativos a las alienantes formas de control social del sistema capitalista.

La Casika ha demostrado durante sus 16 años de historia que es posible articular en Móstoles un espacio de reivindicación política, de cultura y de confraternización con una dignidad absoluta. Mucha gente es consciente de ello y por eso estamos seguros de que la respuesta a este atropello será contundente y gozará de gran respaldo.

Lamentablemente, no todos aquellos que debieran haber estado desde el principio con La Casika han mostrado el apoyo que de ellos se esperaba; pues es bien sabido que la animadversión hacia la okupa no ha sido cosa exclusiva del PP, sino que los grupos municipales de izquierda del Consistorio han mostrado, cuando menos, indiferencia sobre los destinos del centro social. Nunca es tarde para hacer las cosas bien, por lo que exigimos a todos los agentes políticos, sociales y sindicales de Móstoles que, desde su ámbito concreto, hagan todo lo que esté en su mano para evitar que el pueblo mostoleño pierda La Casika.

La Juventud Comunista, junto con los demás movimientos políticos y sociales alternativos de la localidad, lucharemos desde la calle, que es nuestra trinchera, para aglutinar fuerzas y evitar por todas las vías la desaparición de La Casika y la represión sobre nuestros compañeros.

¡Diez, cien, mil centros sociales!

UJCE-Móstoles

http://jcmostoles.blogspot.com.es/2013/12/la-ujce-en-defensa-del-centro-social-la.html

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